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Posts from ‘May, 2011’

Coge aliento y recapacita

El desengaño es lo que tiene. Te pilla de sorpresa y te atropella.
Y por un momento, pierdes el aliento.
Olvidas incluso tu nombre y la razón por la que estás ahí de pie.

Trágicas costumbres

Creí que nos conocíamos de siempre.
Quizás esas cosas pasan. Puede ser que en otra vida cruzáramos algunas palabras.
Que fuéramos amigos. De esos que se mantienen toda la vida.

30 años después

Hoy me he topado con esta noticia en 20 minutos.
El hombre más anciano de Japón, llevaba muerto unos 30 años. Así que cuando lo encontraron momificado, debía tener 111 años pero en la fecha de su verdadera muerte tan sólo contaba con 81 años.

Te declaro cónyuge y viuda…

He oído muchas formas de contraer matrimonio…Desde tirándose de un avión, hasta ver una boda en el agua.
Pero casarte cuando tu prometido ha fallecido es algo que jamás había escuchado.

Sueños confusos

Me bebo tus ilusiones a tragos.
Y si quieres, te las escupo.
Porque no quiero oir ni una más de tus historias:

Aullidos en la noche

Le resultaba más fácil odiar que querer.
Tenía esa mirada irascible que incomodaba a cualquiera que se paseara por sus ojos.
No sé si lo fue aprendiendo o nació así, de serie.

Festín de sangre

Apenas he dormido esta noche.
Olvidé cerrar la ventana, tremendo fallo.
Se colaron en mi cuarto unos cuantos mosquitos.

No cruces la línea

Ahora entiendo aquella frase que dice que hay una delgada línea entre el amor y el odio.
Tú consigues que pierda el control.
Que me vuelva un monstruo sacado de alguna horrible historia mitológica.

El buscador

Un buscador es alguien que busca, no necesariamente que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe lo que esta buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir a la ciudad de Kammir.
Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha le llamó mucho la atención.
El buscador traspazó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los arboles.

Ingenuidades cotidianas

Porque pensé que sería más fácil olvidar que recordar.
Porque jamás imaginé que hubiera palabras peores que balas.

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